El deseo obsesivo de que todo el que tenga algo en contra del régimen y/o contra la “indigencia” opositora flácida y complaciente sea apabullado para que no hable, es un ejercicio vergonzoso que se viene practicando en nuestra Venezuela. Si no me siento representado por un político opositor de los “permisados” por el régimen, entonces los moralistas tontos que aún no entienden (o no
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