El régimen a través de su oficina de asuntos legislativos, adecuadamente encabezada por un viejo delincuente, fijó las reglas del juego: los diputados podrían hacer intervenciones de cinco minutos, los alter egos del Iluminado tiempo ilimitado para evadir respuestas y repetir discos rayados sobre la bonanza, la felicidad, seguridad y
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