No hay un ADN parecido. Todos somos distintos. Imperfectos. Con fortalezas y debilidades. Aciertos y desaciertos. En esto de la política, menos para creer en la perfección e igualdad social. En un sabelotodo. Dueño único de la verdad y de los pensamientos de los pueblos. A quienes por la fuerza
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