De ambas encrucijadas surgieron tiempos nuevos; la democracia y la unidad a partir de 1957, y luego de 1992 el inicio del fin de un periodo que, con todas sus imperfecciones, no era ni la sombra de este terremoto que derrumba los cimientos de la democracia, que ya está podrido, plagado de corrupción y cúpulas militares sedientas de dinero y poder.
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