De tanto ponérselo e intentar estirarlo, ya sea porque simplemente se encogió o por la gordura, el disfraz de demócrata terminó quedándole demasiado apretado y brincapozo para seguir usándolo. Se le habían rajado todas las costuras, dejando a la luz las ambiciones desmedidas e intenciones que luchaban por liberarse del incómodo envoltorio. Definitivamente la
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