No hay ser más peligroso que un nadador dando pancadas de ahogado. No por su fortaleza, sino porque ante la disyuntiva entre morir o vivir no le importa quién sobrevive, ya que su mente solo está dirigida a su sobrevivencia y al ¡sálvese quien pueda! Más peligrosa no puede ser la situación que vive
0 Comments